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lunes, 22 de julio de 2013

Horacio Cartes (Paraguay) se rompe la nariz contra muro bolivariano



Recordaba Eduardo Galeano en una de sus crónicas periodísticas una visita realizada al Paraguay en tiempos del dictador Stroessner, en pleno auge del imperialismo yanqui brasilero en Paraguay.

El escritor se sorprendió entonces porque los mismos personajes que durante el día asistían a actos de la dictadura y vitoreaban a los héroes de Paraguay como el Mariscal Francisco Solano López, por la noche tomaban champagne en la embajada del Brasil, vivaban a Pedro II y firmaban los más claudicantes tratados, entre ellos Itaipú.

Más sorprendente aún es que la costumbre siga vigente, pues muchos de aquellos genios de la diplomacia siguen haciendo de las suyas, hoy como “asesores” de políticos improvisados.

Decía un historiador que los paraguayos se sienten orgullosos hasta de sus derrotas, de allí que hablan en tono épico y grandilocuente  de gestas heroicas en las que el país terminó derrotado y moral y materialmente devastado.

Eso volvió a suceder con los últimos acontecimientos políticos dentro del MERCOSUR, bloque que aglutina a Brasil, Argentina, Venezuela, Uruguay y Paraguay, actualmente suspendido debido a la irracional oposición de un sector de su parlamento a la presencia venezolana en la unión aduanera.  Luego de reclamar por un mes la presidencia del MERCOSUR, que no se les concedió y terminó en manos de Venezuela, aparecieron en los titulares con el pecho henchido de orgullo, como si hubieran protagonizado una gesta heroica y obtenido la más fulgurante victoria.

Es más, están convencidos de ser unos héroes comparables a los que Homero cantó en la Iliada. Y eso solo por haber difundido, luego de su papelón y derrota,  un comunicado que ni siquiera está firmado, donde el presidente electo supuestamente afirma que Paraguay no volverá al MERCOSUR.

Como nunca un presidente electo de Paraguay tuvo la mesa servida para inaugurar su gestión con un éxito, el de regresar su país a un bloque regional que constituye su espacio vital, y la desperdició enredándose en una tonta disputa por la presidencia con Nicolás Maduro.

Como respuesta a los exabruptos paraguayos, y en demostración que la paciencia tiene un límite,  algunos cancilleres afirmaron que si Paraguay no desea regresar al MERCOSUR, solo tiene que renunciar al Tratado, algo de lo que nadie habla en el entorno de Cartes.

Es Vox Populi que esta poca creíble camarilla de personajes neo-fascistoides, en el fondo quiere volver al MERCOSUR,  y están resentidos porque no los adulan.

Lo más ridículo de todo es realmente eso, quieren ser adulados o quizás sobornados, como enamorados y despechados, pues de lo contrario renunciarían al tratado y a otra cosa.

Quienes conocen la cultura política paraguaya y colorada, saben muy bien que los parlasurianos colorados no renunciarán a sus dietas parlamentarias por capricho de ningún líder, por pintado que éste fuere.  Es decir, se ignora cómo piensan controlar esta sangrienta rebelión en sus propias filas.  Eso por no mencionar al FOCEM, un fondo proveído por el MERCOSUR para dotar de mayor infraestructura al país.

También se ignora cómo piensan superar el enredo en el cual se han metido cuando Bolivia integre de pleno el bloque, dado que estarán totalmente rodeados, como unos náufragos en una isla rodeada de tierra. O combatir a laguerrilla del EPP, que tendrá la oportunidad de su vida para tomar el poder por la misma torpeza de sus adversarios. O enfrentar la posibilidad de un golpe de estado.

Ya se sabe que son demasiado cobardes para pelear y demasiado gordos para huir. Por eso están llorando ahí sin hacer nada en serio realmente, y en medio de su  delirio quedarán sin embajada donde ir a ocultarse.  Aunque los adulones de Cartes lo ignoran, muchos ya piensan en un juicio político express al presidente que aún no asumió.

Con respecto a los geniales asesores que rodean al nuevo gobierno, puede decirse que con la entrega de la presidencia del bloque a Venezuela,  las campañas de Aldo Zucolillo, el terrorista mediático a quien varias organizaciones campesinas del Paraguay señalan como incapacitado por demencia senil, cayó en el más completo ridículo.

Al mismo tiempo, su nuevo pupilo descubrió que en la política internacional los éxitos no son tan sencillos como en las reuniones de dirigentes de fútbol. Ya lo dijo alguna vez Cristina de Suecia, el secreto de poner en ridículo a las personas reside en conceder talento a aquellos que no lo tienen.

Sobre todo si se trata de personas tan pobres, que lo único que tienen para mostrar es su dinero.

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