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viernes, 26 de diciembre de 2014

Terror en Amityville: la verdadera historia de horror que inspiró el libro y la película


El 14 de noviembre de 1974, la pequeña localidad de veraneo de Amityville, en la zona norteamericana de Long Island, se vio remecida por una macabra noticia. Ronald DeFeo, un joven de 23 años, valiéndose de una escopeta de calibre 35, había masacrado, mientras dormían, a todos los miembros de su familia (padre, madre, dos hermanos y dos hermanas), en el interior de su propia casa, ubicada en el número 112 de Ocean Avenue, en las cercanías del río Amityville.
Según informó la policía, “los crímenes presentaban algunas peculiaridades que indicaban rasgos sádicos solo explicables en una mente enferma. La familia había sido narcotizada en la víspera, lo que garantizó al asesino el sueño profundo de sus víctimas. Todos dormían de bruces, con las cabezas apoyadas sobre los brazos cruzados. Todos habían sido fusilados con un arma potentísima, por la espalda, excepto la madre, que recibió un disparo en la cabeza”.
DeFeo, tras ser capturado por la policía, insistió en el juicio que había escuchado una voz demoníaca que le había insistido en asesinar a toda su familia. Pero, pese a que su abogado alegó locura, DeFoe fue encontrado culpable de los cargos de homicidio múltiple y fue condenado a 25 años de prisión por cada asesinato cometido (150 años en total).
Casi simultáneamente, en diciembre de 1975, la gran casona de dos pisos de Amityville donde había vivido la malograda familia DeFeo recibió a sus nuevos moradores: el matrimonio conformado por George y Kathy Lutz, quienes llegaron con sus tres hijos (Danny, Chris y Missy, del primer matrimonio de Kathy). Tomando en cuenta los espantosos sucesos que habían ocurrido en el inmueble, lo primero que hicieron los Lutz fue llevar al sacerdote Ralph Pecoraro para que bendijera la casa pero, cuando el cura pisó el inmueble, se habría escuchado una demoníaca voz que surgió inesperadamente de la planta alta de la casa y que gritó: “Lárgate de aquí”.
Después las cosas sólo empeoraron, tal como lo informó la prensa de la época: “Desagradables olores, ruidos espeluznantes, manchas desconocidas que aparecían y desaparecían en las paredes. Con el paso de los días, George, el padre de la familia, comenzó a mostrar síntomas muy extraños. Sentía un frío mortal y pasaba las horas del día frente a la chimenea. Dejó de asearse, convirtiéndose en una persona desaliñada y huraña que gruñía por los rincones de la casa. Su carácter se volvió agresivo y solitario…”
A lo anterior se sumó la espeluznante aparición de Jodie, un presunto demonio que se manifestaba en forma de una niña y que se mostrópor varios días a la hija menor de los Lutz, Missy. Kathy Lutz también levitó en un par de ocasiones sobre su cama y tenía pesadillas sobre los asesinatos. Y el mismo George Lutz, que se despertaba todas las noches a las 03.15 hrs, hora en que se cometieron los crímenes, afirmó haber visto otras presencias demoníacas en la casa, que aparecían cuando las ventanas se llenaban de moscas y la puerta principal de la casa era golpeada fuertemente.
A partir de ese momento, los Lutz rentabilizaron convenientemente sus horrorosas vivencias en la casa, asistiendo a programas de radio y televisión para contar sus experiencias. La misma casa y sus alrededores se llenaron también de investigadores, expertos en la materia, médiums y videntes a la caza de espíritus y fantasmas. Por esa misma época alguien descubrió en el sótano, oculta detrás de una alacena, un pequeño habitáculo pintado de rojo que no constaba en los planos de la casa. Al parecer, la actual casa había sido construida sobre un centenario sanatorio indio donde se llevaban a los enfermos y moribundos para dejarlos morir allí. Posteriormente, el terreno fue adquirido por un tal John Ketchum, un brujo que había escapado a la famosa quema de brujas de Salem, y que presuntamente utilizó el solar para efectuar rituales satánicos.
Acusación de fraude
Los Lutz sólo vivieron en la casa durante 28 días, pues decidieron abandonar el inmueble sólo con lo puesto ante la recurrencia de estos fenómenos sobrenaturales. Posteriormente, parte de la prensa acusó a los Lutz de realizar un montaje con sus presuntas experiencias paranormales y de estar en connivencia con William Weber, abogado defensor de Ronald DeFeo. Al parecer, Weber, aprovechándose de la precaria situación económica de Los Lutz, los habría convencido de hacer creer a la opinión pública que DeFeo había asesinado a su familia bajo la influencia de las supuestas fuerzas maléficas que infestaban la casa, lo que lo habría ayudado en la defensa legal del múltiple homicida.
Aún no se sabe a ciencia cierta si los sucesos paranormales en la casa de Amityville fueron verídicos o no (las familias que posteriormente habitaron la casa no reportaron sucesos como los narrados por los Lutz). Lo único cierto es que la novela “The Amityville Horror: A true story” (“El horror de Amityville: Una historia real”), basada en los presuntos sucesos paranormales de la casa de los Lutz y escrita en el año 1977 por el escritor estadounidense Jay Anson, tuvo un clamoroso éxito de ventas. Dos años después la novela fue llevada al cine, con el título de “Terror en Amityville”. Dirigida por Stuart Rosenberg y protagonizada por James Brolin (como George Lutz) y Margot Kidder (como Kathy Lutz), esta cinta recaudo más de ochenta millones de dólares y tuvo varias secuelas.
La tristemente célebre casa de Amtyville, en tanto, todavía sigue en pie y todos los años recibe, como si fuera una gran atracción turística, a miles de visitantes

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