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jueves, 8 de enero de 2015

El Experimento Filadelfia


Tripulación del crucero Eldrídge
 
El experimento Filadelfia fue un proyecto secreto del gobierno de EE.UU que se llevo a cabo en la época de la Segunda Guerra mundial en 1943. El plan era hacer un barco ópticamente invisible por lo que no pudiera ser detectado por el enemigo. El proyecto se llevo acabo, por los científicos de la época y dirigido por John von Neumann, que fue un pionero en el campo de la física cuántica. En sus días de juventud, von Neumann trabajo con Nikola Tesla.
Ya se rumoreaba por aquellos tiempos que habían trabajado en la teletransportación, para el experimento Filadelfia (también conocido como proyecto Arco Iris y proyecto Montauk). El objetivo del proyecto era rodear la nave con el magnetismo intenso y causar la refracción suficiente para lograr la invisibilidad. Dando como resultado la desmaterialización y teleportación.
Hubo varios intentos experimentales todos realizados con el USS Eldridge. Estos se llevaron a cabo en el patio Naval de Filadelfia y en el mar.
En una de estas ocasiones la desmaterialización fue observada por la tripulación de la nave de la Marina Mercante y varios barcos de observación.
El primer experimento supuestamente tuvo lugar a las 9:00am el 22 de Junio de 1943 el USS Eldridge fue preparado con equipos electromagnéticos experimentales y hardware especializado que podía inducir un campo magnético.
Después de que los generadores se pusieran a funcionar el USS Eldridge fue envuelto en una niebla verde extraña y cuando la niebla desapareció también lo hizo el USS Eldridge.
No solo había desaparecido ante los radares, también era invisible ópticamente. Cuando los generadores se apagaron la niebla verde reapareció y el USS Eldridge se materializo de nuevo.
Tras la inspección oficial después de los eventos se descubrió que la tripulación sobre cubierta había sufrido nauseas y desorientación. La Armada retiro el equipo y contrato a un nuevo equipo para el siguiente experimento.
Se comentó que solo se pretendía la invisibilidad ante el radar por lo que el equipo y el experimento fracaso.
Lo que nunca se mencionó en los informes oficiales fue la muerte de una buena parte de la tripulación. Otros sufrieron graves alteraciones en su campo magnético desapareciendo y reapareciendo constantemente llegando a quedarse en este estado permanentemente, pero además a muchos de ellos se les llevo a hospitales psiquiátricos militares con el fin de suministrarles tratamientos médicos de por vida, la mayoría fallecieron internados en los hospitales. Otros sufrieron quemaduras en más de un 80% de su cuerpo, y una pequeña parte de esta tripulación al sufrir el proceso de desmaterialización se volvieron a materializar entre la cubierta del barco y el casco del buque.
El último experimento se llevo a cabo el 28 de octubre a las 5:15am en 1943. Una vez mas los generadores se encendieron y en unos pocos segundos se convirtió el USS Eldridge en invisible con apenas un tenue contorno del casco visible. De pronto hubo un destello cegador de color azul y el buque desapareció totalmente. Unos segundos mas tarde, el barco fue visto a muchos kilómetros de distancia, en Norfolk (Virginia), donde fue visto por varios minutos antes de que desapareciera una vez más. Volvió a reaparecer en el patio Naval de Filadelfia.
Algunos creen que el “túnel” sigue abierto hoy en día existiendo así en el espacio y tiempo. Cuando el USS Eldridge finalmente “reapareció”, la tripulación se vio profundamente afectada por la distorsión temporal y espacial.
Y de nuevo muchos fueron etiquetados mentalmente de incapacitados. Lo peor de todo es que algunos miembros de la tripulación se volvieron a fusionar con el casco del buque.

En cuanto a las pruebas:

Después de varios años, un ex miembro de la tripulación de la SS Andrew Furuseth Carlos Allende también conocido como Carl M. Allen escribió una serie de cartas al Dr. Morris K. Jessup en la que afirmaba haber sido testigo de la desaparición del USS Eldridge. De todos los supervivientes que estaban en el USS Eldridge durante el experimento, Al Bielek (1927-2007) Preston Nichols, y Cameron Duncan se prestaron a hablar sobre el evento.
Bielek estaba firmemente convencido que sus recuerdos de los hechos fueron “borrados” hasta que a los 55 años decidió probar las técnicas de regresión, además el creía firmemente que todos los sobrevivientes de aquella experiencia también tenían sus recuerdos borrados afirmando que era muy fácil para el gobierno realizar estas tareas de “borrado mental”. Hasta la fecha, la Marina de Guerra niega cualquier participación en el experimento Filadelfia.
Por otra parte algunas de las historias que involucran el Experimento Filadelfia revelan que hubo una participación de tecnología extraterrestre.
 
 
¿Que Sucedio en el Experimento Filadelfia?

El viernes 13 de agosto de 1943, el crucero Eldrídge, de la marina de los Estados Unidos, zarpó del puerto de Filadelfia para participar en un experimento secreto. A su bordo llevaba varias toneladas de aparatos eléctricos, con cientos de lámparas y bobinas. El barco había sido botado el 25 de julio de 1943 y medía 92 metros de eslora, con un desplazamiento de 1.240 toneladas y 1.520 a plena carga. Todavía no había entrado en servicio activo cuando poco después, el 13 de agosto de 1943, levó anclas de su amarradero, acompañado por el carguero Furuseth, un veterano de los convoyes al África. A bordo de esta última nave iba un grupo de científicos y una tripulación reducida de hombres escogidos, entre los cuales se encontraba el marinero de primera Carlos M. Allende. Este contó de la siguiente manera lo que presenció aquel viernes fatídico desde su puesto de trabajo, situado al lado del puente de mando. "A unas pocas millas del muelle, uno de los hombres de civil que estaba en la timonera ordenó por la radio al comandante del crucero que encendiera los generadores. Entonces, alrededor del crucero comenzó a fluir con gran fuerza un singular campo de energía, perfectamente visible, que giraba en torno de la nave en sentido contrario a las agujas del reloj.

Vi que el aire que rodeaba al barco se volvía un poco más oscuro que el resto de la atmósfera. A los pocos minutos vi levantarse del agua una bruma verdosa, similar a una nube muy tenue. De pronto, el barco desapareció completamente y nosotros experimentamos una gran sacudida. Varios de nuestros hombres se desmayaron y a muchos comenzó a salirles sangre de la nariz. En pocos segundos el flamante barco de guerra ya no estaba en su sitio, pero en la superficie del mar podía verse claramente la marca de su peso al desplazar el agua. Sencillamente se había hecho invisible y no quedaban rastros ni de él ni de los hombres que iban a bordo. Antes de que se esfumara del todo vi que uno o dos marineros que estaban en estribor se desintegraban por completo. Todo comenzó con un desagradable zumbido, que fue aumentando de volumen hasta convertirse en un silbido inaguantable, que culminó en una violenta explosión. En el puente en donde yo estaba reinaba una confusión absoluta y las órdenes se sucedían unas tras otras. Uno de los civiles, el que parecía estar al mando de todo, gritó por la radio que apagaran los generadores.

Cuando miré hacia tierra, vi que dos hombres desaparecían mientras corrían aterrados. Yo no sabía qué hacer, pues en ese momento no comprendía lo que estaba pasando. Habían transcurrido unos pocos minutos cuando aquella bruma verdusca comenzó a dispersarse y sin zumbidos ni manifestación alguna que lo anunciase, el crucero comenzó a materializarse de nuevo, desde la popa a la proa, como había ocurrido en el instante en que se hizo invisible. Pude observar que los hombres que estaban en cubierta sufrían fuertes convulsiones; más tarde supe que varios habían desaparecido y que nunca más se volvió a saber de ellos. Ese instante repercutió negativamente en la mayoría de quienes estuvieron involucrados en ese experimento y muchos perdieron la razón, padecieron alucinaciones o sufrieron horribles dolores y enfermedades.

A mí también me afecto Ese campo eléctrico que se formó en torno de la nave cayó también sobre una parte de nuestro barco. Era como una lámina de electricidad pura. La corriente tenía tanta potencia que casi me hizo perder el equilibrio. Por suerte no quedó con todo el cuerpo dentro de esa corriente, pues de haberlo hecho me hubiese tirado sobre la cubierta. Sólo alcanzó a tocarme el brazo derecho, y era tan denso ese campo que me dió un gran golpe y todo el costado me quedó dolorido. Aún me pregunto por qué no fui electrocutado por esa lámina de electricidad. Supongo que fue porque yo tenía las botas de goma puestas, como el resto de la tripulación, por orden de los ofíciales superiores.

Fue un momento horrible, y sólo mucho más tarde me di cuenta de que aquel día la ciencia había dado un gran paso, y que la Marina, temerosa de las consecuencias de un experimento que había salido de control y matado a varias personas, trató de ocultar por todos los medios.'

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