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La supuesta "amenaza rusa" se utiliza como excusa para colocar tanto
equipo militar de la OTAN como sea posible cerca de las fronteras de
Rusia (Foto: Sputnik) |
Desde el final de la Segunda Guerra Mundial, Estados Unidos ha intervenido en muchas guerras en el extranjero. Solo entre los años 1992 y 2017,
acumula la asombrosa cifra de 188 intervenciones militares. Para hacer
famosas estas guerras y persuadir a la opinión pública a que las acepte,
Estados Unidos a menudo miente y exagera sobre las "amenazas militares"
de otros países, y las utiliza como excusa para atacar a territorios
soberanos. En esto se basa las denominadas operaciones de bandera falsa.
A continuación, revisaremos algunos casos que
evidencian cómo, a lo largo de su historia, Estados Unidos
inventó incidentes que se convirtieron en pretextos para las guerras.
El falso ataque que desencadenó la agresión de EEUU a Vietnam
Un ejemplo destacado de las mentiras globales y deliberadas de Washington fue el complot
del comienzo de la Guerra de Vietnam, que finalmente se convirtió en
una catástrofe nacional para EEUU. En agosto de 1964, el gobierno
estadounidense afirmó que sus buques destructores habían sido atacados
por torpederos de la República Democrática de Vietnam mientras
realizaban una misión de "estudio hidrográfico" en el Golfo de Tonkín.
Esto condujo a la plena participación militar de Estados Unidos en la
guerra de Vietnam.
Muchas décadas después de haber perdido el conflicto, en 2005,
la Agencia de Seguridad Nacional de Estados Unidos publicó un informe
en el que admitía que había una alta probabilidad de que no hubiera
buques de guerra de Vietnam en las proximidades de los buques de guerra
estadounidenses.
El precio de la mentira estadounidense sobre los acontecimientos en el Golfo de Tonkín fue una colosal pérdida de vidas.
Vietnam perdió alrededor de 1,4 millones de militares, y otras 2
millones de personas fueron víctimas civiles. Los estadounidenses
perdieron 58 mil personas, mientras que unas 100 mil personas más de
entre los ex militares se suicidaron posteriormente, dando el nombre al
famoso "síndrome vietnamita".
El caso de Nayirah y la Guerra del Golfo
En octubre de 1990, una joven kuwaití, Nayirah, se quejó con lágrimas en los ojos
ante el Congreso de Estados Unidos de haber visto cómo soldados
iraquíes irrumpían en un hospital kuwaití a punta de pistola, sacaban a
los bebés de sus incubadoras y los dejaban morir en el frío del suelo.
Este testimonio reforzó la dimensión "humanitaria" de la Guerra del
Golfo de Estados Unidos.
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El falso testimonio de una niña kuwaití de 15 años se convirtió en una de las razones de la escalada de la guerra del Golfo (Foto: Archivo) |
Se cree que fue este discurso de Nayirah el
que rompió la opinión pública estadounidense y otorgó una frágil
preponderancia a los partidarios de la guerra con Irak en el Senado en
enero de 1991. Solo después de la guerra se reveló que toda esta
historia sobre los bebés que morían en el suelo era una ficción
orquestada por la empresa de marketing político Hill & Knowlton y
que la joven “testigo”, hija del exembajador de Kuwait en Estados
Unidos, nunca estuvo en tal hospital.
Las mentiras de Powell sobre Irak en la ONU
En septiembre de 2002, un informe de los periodistas Michael Gordon y Judith Miller afirmó que Irak estaba "tratando de adquirir armas nucleares"
mediante la compra de "tubos de aluminio para centrifugadoras de
enriquecimiento de uranio”. Este artículo fue citado por varios altos
funcionarios de la administración Bush. El exvicepresidente de EEUU,
Dick Cheney, el exsecretario de Estado, Colin Powell y otros utilizaron
el tubo de aluminio mencionado en el informe para exagerar la amenaza de
las armas nucleares y transmitir al mundo exterior que "Estados Unidos
debe tomar medidas inmediatas". Medio año después, en marzo de 2003,
Estados Unidos lanzó unilateralmente la Guerra de Irak con el argumento
de que Irak poseía armas de destrucción masiva y otras razones.
El 5 de febrero de 2003, un mes antes de la
invasión, Colin Powell habló en el Consejo de Seguridad de la ONU
justificando la necesidad de iniciar una nueva guerra contra Irak. En su
discurso, Powell sacó un tubo de ensayo de "sustancias desconocidas" como "evidencia", acusando a las "armas bioquímicas" de Irak de causar "enormes daños".
Hasta el final de la Guerra de Irak, Estados
Unidos no encontró las llamadas "armas de destrucción masiva". En 2020,
el entonces presidente Donald Trump expuso la gran mentira.
Acusó a Powell en las redes sociales de ser "un hombre muy terco que
arrastró a Estados Unidos a una desastrosa guerra en Oriente Medio (…)
¿No dijo Powell que Irak tiene 'armas de destrucción masiva'? Resultó
que Irak no las tenía, pero lanzamos la guerra".
"Irán es una amenaza nuclear"
Estados Unidos trató de engañar al mundo
entero con sus declaraciones sobre la amenaza nuclear de Irán. En 2018,
el expresidente Trump anunció su retiro
del acuerdo nuclear con Irán, más precisamente, del Plan de Acción
Integral Conjunto (JCPOA, por sus siglas en inglés) para resolver el
problema del programa nuclear de Irán. También dijo que firmaría de
inmediato un documento sobre "sanciones del más alto nivel" contra Irán y
se refirió al país como el principal patrocinador del terrorismo
internacional. "Tenemos pruebas... de que el abandono del programa de
armas nucleares por parte del régimen iraní fue falso", dijo el
presidente estadounidense.
Solo hay una potencia nuclear en Oriente
Medio, y se trata de Israel, que no está sujeto a ningún control ya que
no se adhiere al Tratado de No Proliferación, al que sí se suscribió
Irán. En medio de secretismos, se estima que la entidad sionista tiene
un arsenal de 75 a 400 ojivas nucleares,
más plutonio suficiente para construir cientos más. Israel también
produce tritio, un gas radiactivo con el que fabrica armas nucleares de
nueva generación.
La decisión de Trump de retirarse del JCPOA
fue ilegal, ilegítima y socavó el sistema de acuerdos internacionales.
Eso y el posterior asesinato del general Soleimani
ordenado por él mismo estuvieron a punto de abrir el camino a la
guerra. El exsecretario de Estado, Mike Pompeo, y especialmente el
exasistente de seguridad nacional de Trump, John Bolton, fueron
partidarios de enfoques radicales
hacia Irán. Teherán respondió al asesinato de Soleimani no aceptando
más los límites para el enriquecimiento de uranio previstos por el
acuerdo firmado en 2015 los cinco miembros permanentes de la Consejo de
Seguridad de la ONU (EEUU, Francia, Reino Unido, Rusia, China) más
Alemania.
Irán, aunque no tiene armas nucleares, tiene
una capacidad de respuesta militar que otros países intervenidos por
EEUU/OTAN no tenían al momento de ser atacados. De ahí que el gobierno
estadounidense no haya podido evitar recibir un golpe adecuado a sus
acciones, cuando Irán atacó exitosamente objetivos militares estadounidenses en respuesta a la muerte de Soleimani.
La realidad: Moscú es el último interesado en una guerra con Ucrania
En los últimos meses se han escuchado
declaraciones en Kiev y en Occidente sobre la amenaza de un ataque ruso a
Ucrania. Los medios occidentales colaboran distorsionando
constantemente los hechos sobre el supuesto ataque inminente, hablando
de acumulación de tropas rusas (sin especificar que son fuerzas rusas
moviéndose en territorio ruso) y cultivando la rusofobia a nivel
internacional. Entre las múltiples motivaciones para inventar ese
escenario, está el de aumentar la tensión para interferir en el diálogo y
la búsqueda de un terreno común entre Kiev y Moscú que tiene el
objetivo de resolver el conflicto en Donbass.
Sin embargo, los intentos de presentar a
Rusia de manera negativa debido a la situación en Ucrania se han vuelto
demasiado obvios. El portavoz del Departamento de Estado, Ned Price, en
una sesión informativa para periodistas, dijo
que los servicios especiales rusos planean filmar un video que simula
un ataque militar ucraniano en territorio ruso. Esta sería la
justificación de la invasión rusa de Ucrania. Cuando un periodista
insistió para que mostrara pruebas de esa acusación, Price terminó
respondiendo: “La fuente de esto es la inteligencia que
desclasificamos”. Básicamente, invitó al periodista a confiar en el
gobierno que mintió en todos los casos que revisamos anteriormente.
The New York Times
ya había "informado" que Rusia tenía esos planes, citando a
funcionarios estadounidenses y fuentes de inteligencia. Ninguna de las
fuentes del medio proporcionó evidencias directas de que tal plan
realmente exista ni explicaron exactamente cómo se enteraron de él.
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Soldados del 2º Regimiento de Caballería de EEUU se preparan para el
traslado a Rumanía desde Alemania, cargando vehículos de combate
Stryker. Miércoles 9 de febrero de 2022 (Foto: Michael Probst / AP) |
Moscú ha rechazado
repetidamente la idea de iniciar una guerra con Ucrania, tales
declaraciones se utilizan como excusa para colocar tanto equipo militar
de la OTAN como sea posible cerca de las fronteras de la Federación
Rusa. Así lo demuestran las armas estadounidenses y de la OTAN
y los innumerables asesores que han inundado Ucrania y algunos otros
estados cercanos a las fronteras rusas. Washington también tiene
presencia militar cerca de la costa rusa, lo que aumenta la tensión en
la región del Mar Negro.
Estados Unidos ha inventado amenazas extranjeras y creado pánico
durante décadas. Su fórmula de banderas falsas puede justificar
temporalmente cualquier guerra a los ojos superficiales, pero, como lo
demuestra la realidad, es imposible vivir de la mentira para siempre.
Fuente Mision Verdad